Los bares de cruising son espacios diseñados para el placer, pero también son lugares con códigos que se deben respetar. Si eres principiante en esto de los bares de cruising, bienvenido a una guía básica para aprovecharlos al máximo
Cuando entramos en una sauna o un bar de cruising, entramos en un lugar donde las luces son tenues, los cuerpos van desnudos (o semidesnudos) y el morbo crece por momentos. Los cuartos oscuros, los glory holes, los jacuzzis o cabinas comparten unos mismos códigos: discreción y consentimiento, pilares que, aunque no se señalan en el ticket de entrada, son un hecho para todos los clientes.
Todos aquellos que compran una entrada para estos locales deben saber que hay leyes no escritas. En este artículo repasamos algunas de las principales para que sepas entender las señales y evitar así malentendidos. Si se puede evitar, ¿por qué no evitarlo?, bienvenido a una guía práctica y básica de los locales de cruising.
- El lenguaje del contacto visual
Primera regla: hablar en un bar de cruising es algo secundario. Lo que más importa son los ojos, los roces, las sonrisas, las miradas a ciertas partes del cuerpo… ya me entiendes.
Todo lo que se te ocurre que no pase por mantener una conversación larguísima y aburrida son formas de decirte “me gustas”, “quiero pasarlo bien contigo”. Si la mirada es devuelta con interés similar, se da paso al siguiente nivel: el acercamiento físico: en este punto, si quieres, ya le puedes preguntar su nombre.
Por el contrario, un no puede ser tan simple como desviar la mirada bruscamente y mantener la distancia, esto también es importante entenderlo. Es la primera y más importante regla: si no hay un intercambio de miradas que sugiera interés, uno no debe acercarse. Si lo haces debes estar dispuesto a ser rechazado. Puede pasar, esta es la segunda regla: en un bar de cruising te pueden rechazar (y no pasa nada).
- La aproximación silenciosa y el toque piloto
Una vez establecido el contacto visual, la aproximación debe ser lenta y bajo ningún concepto invasiva.
En lugares como el cuarto oscuro o en zonas donde hay poca luz es recomendable activar el llamado “toque piloto”. Esta estrategia se basa en rozar a la persona que te gusta para conocer si hay interés por la otra parte
La respuesta del otro debe ser clara (y casi siempre lo es): si se aparta, se tensa o ignora el toque, el mensaje es un «no», que debe ser respetado. El acoso, aunque en ocasiones ocurre, debe ser censurado por el resto de personas presentes o por el propio local. No se debe insistir a una persona que no quiere.
- El consentimiento es explícito y reversible
Aunque gran parte de la interacción sea no verbal, el consentimiento para el acto sexual debe ser inequívoco. Es decir, debemos preguntar y debemos también recibir respuesta. Además, debemos ser conscientes de que la persona puede cambiar de opinión en cualquier momento, incluso cuando el sexo ya ha empezado.
Si alguien te dice «para» o algo similar o si se retira, es una señal clara de que quiere acabar en ese momento y se debe respetar. La discreción no anula la necesidad de respeto absoluto a los límites personales de cada uno.
- Privacidad y el protocolo móvil
No se debe grabar, ni hacer fotos. Este es uno de los puntos más importantes a tener en cuenta. En estos lugares se realizan actividades personales y se llevan a término fantasías personales de cada uno, respetables todas, siempre y cuando sean consentidas. Por tanto, ninguno de los clientes tiene derecho a filmar o fotografiar las acciones de los demás.
Solo existe una excepción: el consentimiento. Este se basa en varios factores que se deben cumplir. El primero de ellos es que solo se filmará o fotografiará en lugares donde no se vean en peligro a salir en el archivo otros clientes que no sean los participantes que han dado su consentimiento expreso. Por ejemplo, dentro de una cabina en una sauna podemos grabar si los presentes están de acuerdo. Este consentimiento, como anteriormente se mencionaba, no es eterno una vez dicen que sí, puede ser revocado en cualquier momento y, siempre, debe ser respetado.
Por cierto, el uso de linternas en algunos locales con cuarto oscuro también está prohibido. Para los responsables, la aparición de luz en estas zonas acaba con el fin último al que está destinado el cuarto oscuro, por eso, en muchos bares de cruising encender una luz en el lugar equivocado puede costarte la expulsión.
- Higiene, salud y la responsabilidad
Aunque la pasión se apodere del momento, la salud sexual es una responsabilidad compartida que no se negocia.
El uso de preservativos es recomendable y debe ser respetado si alguno de los participantes lo exige. Para muchos es un ‘no negociable’ y debe ser respetado.
Muchos bares de cruising facilitan condones y lubricantes, reforzando la etiqueta del sexo seguro. Además, la higiene personal y la limpieza del espacio, como deshacerse de los envoltorios o pañuelos de manera adecuada, son un signo de consideración hacia el resto de clientes y hacia el local.
- Entrar y salir: el paso final
La discreción no termina cuando nos corremos. Una vez fuera, no está bien visto por el resto de clientes, señalar a las personas con las que se ha interactuado o has visto dentro del local.
El objetivo es mantener el anonimato y la atmósfera sin drama. El secreto es parte del juego.
En última instancia, estas reglas no escritas se resumen en una sola palabra: respeto. Es el lubricante social que permite que un espacio de libertad sexual funcione sin conflictos. Al comprender y aplicar estas recomendaciones, el visitante no solo se protege a sí mismo, sino que contribuye a la mística y a la seguridad de la experiencia del cruising.
